Terapia Familiar

En Psicología Reconstructiva, consideramos que, a veces, los problemas que muestra una persona perduran pese a los tratamientos individuales que recibe y a todos los esfuerzos que hacen otros por ayudarla. Pareciera que no hubieran cambios, sino solo inestabilidad y el equilibrio personal parece muy lejano.

En esos momentos es necesario considerar a esa persona como parte de un sistema mayor, donde otros también participan de lo que le sucede. Ese sistema mayor es su familia. La familia es, en palabras de Maturana, un dominio de interacción (pasión y emociones), un espacio de voluntad por querer vivir juntos.

Cuando reflexionamos lo anterior, comprendemos que lo que le ocurre a un miembro de la familia, influye y afecta a los demás, generándose una red de relaciones que alimentan modelos o pautas de comportamientos más sanos, pero también favorecer modelos o pautas conductas problemáticas. Por tal motivo, abordar el problema de una persona, se puede resolver o reconstruir de mejor modo cuando participan otros miembros significativos de su familia, especialmente, cuando aún conservan la disposición a colaborar y querer seguir siendo familia, alimentando la voluntad o pasión de vivir juntos.

En Psicología Constructiva cada familia define su problema, y cada familia organiza la solución al problema tal como desee. Así, en Psicología Constructiva la terapia de familia puede considerarse como un camino personal, pero que se recorre acompañado de quienes caminan junto a la persona que presenta alguna dificultad y que no puede resolver sin ayuda de los demás. En el camino, se encuentran, se observan, se descubren, aprenden del otro, conversan, se reconocen y se proponen nuevas formas convivir, donde el sufrimiento, el síntoma, deja de tener espacio en el hogar que se conforma.

Terapia de Parejas

Otras veces, el problema de una persona puede no estar relacionado con su familia, ni tampoco solo con ella misma, sino con su pareja (pololo, esposo, cónyuge, etc).

Muchas personas creen que ser un buen padre es lo mismo que ser una buena pareja y actúan conforme a ello. A muchas personas les sucede y, ahí hay una confusión que puede traer sufrimiento o desequilibrio personal.

En Psicología Reconstructiva, ser Familia y ser pareja son dos sistemas diferentes, que pueden ser simultáneos, pero en nuestra cultura se privilegia más el “ser familia o ser padres” que “ser pareja”, por lo que muchas veces, se deja la pareja en un segundo plano después, por ejemplo, del trabajo, los amigos y los hijos. Ambos mundos pueden llegar a convivir bajo el mismo techo, pero al ser diferentes, también los problemas son otros.

Si en una terapia de familia, los problemas pueden ser el comportamiento de un miembro, la crianza de los hijos, la comunicación, los conflictos con el colegio, los roles que desempeñan cada miembro; en una Terapia de Pareja, los problemas pueden ser las discusiones, infidelidad, la sexualidad, los celos, el desamor, el manejo del dinero, la familia de origen. Es decir, en la terapia de pareja, lo que a un individuo hace sufrir, son temas que tienen que ver con un dominio donde pertenecen solamente dos individuos y, en que muchos continúan funcionando como si vivieran solos, hubiera más personas o se hubieran separado. Cuando las personas consideran que la relación de pareja es un tema importante es necesario poner atención a lo que sucede para revisar qué está sucediendo en este dominio valioso y, así lo consideramos, el momento de consultar para una primera entrevista.

En Psicología Reconstructiva, entendemos que en una pareja, la conducta de sí mismo y del otro, junto a los modelos que han aprendido en la vida, se transforman en los factores que mantienen o transforman la relación de pareja en algo afortunado o desdichado y, durante el proceso, pueden volver a recuperar recursos que alguna vez tuvieron y con las que se iniciaron en el camino de ser pareja, la comunicación, la complicidad, el deseo, la seducción, el humor, la historia compartida, es decir, aquello que los unió en algún momento puede convertirse en una herramienta terapéutica que puede sanar la relación y favorecer lo que a muchas les cuesta, en palabras de Coddou y Méndez, “disfrutar y permitirse ser pareja”.

En Psicología Reconstructiva, la terapia de pareja es un camino interior, pero que se recorre de a dos, donde los dolores y las alegría se comparten con aquel o aquella con quien se desea estar.